- Inicio
- Blog
Microbiota: El “Cerebro Digestivo” Que Decide Si Adelgazas O No
Escrito por:
nutrilinea
Publicado el:
24 de noviembre de 2025
Etiquetas:
Compartir:

Cuando una persona hace “todo bien” —come sano, entrena, bebe agua, duerme aceptablemente— y aun así no adelgaza, muchas veces el problema está en un lugar que casi nadie mira: su microbiota intestinal.
La microbiota es el conjunto de microorganismos que viven en tu intestino. No son enemigos:
son tu ejército interno, y cuando funciona bien te ayuda a digerir, absorber nutrientes, controlar el apetito, regular las hormonas y mantener a raya la inflamación.
Pero cuando está desequilibrada, aparece lo contrario:
hinchazón, antojos, digestiones lentas, estreñimiento, cansancio y dificultad para bajar de peso… incluso haciendo dieta.
Por eso muchos expertos la llaman el “segundo cerebro”, y para mí como coach nutricional, es uno de los puntos clave para que una persona consiga cambios reales.
¿Por qué la microbiota afecta tanto al peso?
1. Controla tu apetito
La microbiota sana produce sustancias que envían señales de saciedad al cerebro.
Si está dañada, tu cuerpo malinterpreta estas señales y aparecen antojos, hambre emocional o sensación de vacío después de comer.
2. Regula cómo quemas o acumulas grasa
Cuando predomina la inflamación intestinal, tu cuerpo retiene líquidos, eleva el cortisol y favorece el almacenamiento de grasa, especialmente en abdomen.
3. Afecta tus hormonas
La microbiota participa en el equilibrio de:
insulina (azúcar en sangre)
hormona del estrés
hormonas sexuales
serotonina (estado de ánimo y ansiedad por dulce)
Si falla, adelgazar se vuelve muchísimo más difícil.
4. Decide cómo digieres lo que comes
Una microbiota dañada puede hacer que:
absorbas menos nutrientes
tengas digestiones lentas
te sientas pesado incluso comiendo poco
aparezca hinchazón frecuente
Todo esto genera el famoso “no adelgazo porque estoy inflamado”.
Principales causas de una microbiota desequilibrada
Estrés crónico
Mal dormir
Exceso de azúcar y harinas
Abuso de antibióticos
Alcohol
Comer siempre las mismas cosas
Dietas muy restrictivas por mucho tiempo
La buena noticia es que se puede recuperar, y más rápido de lo que crees.
Cómo empezar a mejorar tu microbiota para adelgazar mejor
1. Varía tu alimentación cada día
Cuanta más variedad, más diversidad bacteriana.
Alimentos clave:
verduras de hoja
cebolla, puerro, ajo
alcachofa
frutos rojos
frutos secos naturales
aceite de oliva virgen extra
kéfir o yogur natural
alimentos fermentados suaves
2. Reduce azúcares y harinas refinadas
Son la gasolina de las bacterias inflamatorias.
Si quieres desinflamar tu intestino, este paso es imprescindible.
3. Come más fibra (sin exagerar)
La fibra alimenta a las bacterias “buenas”, pero en exceso puede hinchar.
Buena cantidad: 20–30 g al día provenientes de verduras, semillas y fruta entera.
4. Añade alimentos probióticos naturales
Recomiendo siempre empezar por los más suaves:
yogur natural
kéfir
chucrut
encurtidos sin azúcar
Ayudan a repoblar la flora intestinal de forma progresiva.
5. Gestiona el estrés
El intestino es extremadamente sensible al estrés.
Respiración diafragmática, paseos, pausas de 2–3 minutos o una tarde relajante marcan una diferencia real en la digestión.
Receta rápida: Ensalada prebiótica para una microbiota feliz
Ingredientes:
1 tomate maduro
½ cebolla morada
1 puñado de espinacas
½ pepino
1 cda de aceite de oliva virgen extra
1 chorrito de limón
Sal marina
1 cucharada de yogur natural
Opcional: 1 puñado pequeño de nueces
Preparación:
Mezcla las verduras, añade el aceite de oliva y el limón. Finaliza con una cucharada de yogur natural para aportar probióticos naturales.
Es perfecta como acompañamiento de cualquier comida ligera.
Conclusión
No existe pérdida de peso sostenible sin un intestino equilibrado.
La microbiota influye en tu metabolismo, tus hormonas, tu energía, tu digestión y tu capacidad para controlar el apetito.
Si cuidas tu microbiota, tu cuerpo responde mejor, tu inflamación baja y tus resultados aparecen sin sentir que estás “luchando” contra tu propio organismo.